CONSEJOS PARA APOYAR A TUS HIJOS EN SUS HÁBITOS DE ESTUDIO

Si bien los padres muchas veces no contamos con los recursos, el tiempo o el conocimiento para ayudar a nuestros hijos en sus tareas o estudio, hay algunos sencillos tips que te ayudarán a conseguir que logren buenos hábitos al respecto:

 - Procura que tu hijo estudie en un ambiente óptimo, es decir, que esté bien ventilado, con iluminación adecuada, que sea tranquilo y que esté libre de distracciones del tipo teléfono, ruido ambiente, música, etc. De lo contrario, tu hijo se desconcentrará muy fácilmente.

 - Pide a tu hijo que empiece por la tarea difícil o que estudie la asignatura que más le cuesta. Así, él estará más despierto al realizar la tarea más compleja y, cuando ya esté más cansado, podrá realizar de manera correcta la que se le hace más sencilla.

 - Refuerza sus hábitos; es recomendable fijar una hora específica diaria para que tu hijo haga sus tareas o estudie. Lo ideal es que sea una vez que ya haya comido y haya tenido un momento de esparcimiento y recreación pues así estará más dispuesto a realizar sus deberes.

 - Enséñale a administrar su tiempo de manera eficiente;  la idea es que tu hijo se organice de manera tal de no dejar todo para última hora o para el día anterior a la entrega de la tarea o prueba. Es mejor que lo haga poco a poco durante varios días que todo de una vez el día anterior. Así, podrá optimizar sus tiempos y tener espacio para realizar deportes, jugar, etc.

 - Entrega a tu hijo el material que requiere para hacer su tarea; muchas veces necesitan ciertos materiales especiales, por lo que es muy importante que revises bien qué necesita antes de que empiece la tarea, para buscarlo o comprarlo.

 - Felicita a tu hijo por sus logros y progresos; reconócelo cuando veas que mostró dedicación en la realización de su tarea, cuando la terminó dentro del plazo correcto, si logró concentrarse, etc. Enséñale a reflexionar sobre la importancia del valor del estudio, de esforzarse y de realizar las tareas en los plazos estipulados.

 - Entrégale siempre tu apoyo pero sin resolver su responsabilidad; esto significa que ayudarlo no es sinónimo de darle la respuesta elaborada ya que, en ese caso, tu hijo no aprenderá. Darle mucha ayuda le enseña a tu hijo que cuando las cosas se ponen complejas, alguien más hará el trabajo por él. Nunca olvides que el objetivo de una tarea es que tu hijo sea capaz de resolver por sí mismo un determinado problema y desarrollar ciertas habilidades.

 - Si notas que tu hijo está teniendo dificultades para concentrarse en una tarea, déjalo descansar un tiempo. Si la materia que debe estudiar es muy larga, lo ideal es que estudie 45 minutos, luego que descanse 10 y así sucesivamente.

 - Enseña a tu hijo a identificar qué tareas o materias son difíciles y fáciles; para ello debes observarlo atentamente y, a la vez, identificar si esa asignatura le es más difícil porque no le gusta, porque no la entiende o porque le cuesta aprenderla. Esto te permitirá apoyarlo y buscar la ayuda adecuada y a tiempo.

 - Destaca sus aciertos y no sus errores cuando revises su tarea y enséñale que estos últimos son una oportunidad de aprender y de ser mejor cada día si se esfuerza.

 - No seas demasiado exigente con tu hijo, sino que enséñale a exigirse a sí mismo y a esforzare cada día por ser mejor. Para ello, tu hijo debe ver las tareas como pequeños desafíos en los cuales puede obtener logros personales.

 - En lugar de reprobar o corregir lo que hizo tu hijo, retroalimenta su tarea y lograrás que aprenda a reflexionar y autoevaluar qué es lo que lo está llevando a cometer ciertos errores.

 - Revisa la tarea de tu hijo y ten presente que hay niños que requieren de mayor supervisión que otros. Hazle entender que vas a revisar sus tareas o estudios hasta que él sea lo suficientemente responsable para cumplir por sí mismo.

 - Enseña a tu hijo una metodología de estudio constante, disciplinada y sistemática para así establecer en él un hábito que lo acompañe hasta su edad adulta.

- Mantén comunicación constante y directa con el establecimiento educacional de tu hijo, ya que ese intercambio de información de padres con profesores servirá para ayudar, por ambas partes, a encontrar una solución en conjunto frente a eventuales debilidades en ciertas materias, problemas de concentración, falta de motivación, etc.

- Intenta despertar motivación de tu hijo hacia el estudio desde pequeño, dedicando una media hora diaria para leerle un cuento, jugar, dibujar, armar un rompecabezas, etc. una vez que haya terminado su tarea. Así, él relacionará que si cumple con sus responsabilidades escolares, podrá compartir de alguna actividad entretenida e interesante contigo.

 - Promueve la curiosidad intelectual de tu hijo motivándolo desde pequeño a investigar siempre más sobre los temas que le enseñan en su escuela e incluso sobre las cosas que él observa en el día a día.

 - Cuando tu hijo esté preparándose para una prueba, hazle tú un examen o preguntas sobre la materia. Esa es la mejor manera de saber si tu hijo está realmente preparado para rendir su examen.

 - Muéstrale a tu hijo cómo se aplican en la vida diaria de un adulto los conocimientos que está adquiriendo. Por ejemplo, si él está leyendo, hazlo tú también; si él está estudiando matemáticas, saca tu calculadora y revisa las cuentas del mes, etc.

- Enseña a tu hijo a cuidar de su alimentación y salud, ya que de lo contrario puede sufrir de dolores de cabeza, fatiga y cansancio. También es clave enseñarle desde pequeño la importancia del deporte y el rol que éste cumple en un desarrollo físico y mental adecuado.

 - Instaura una rutina diaria en tu hogar que establezca los horarios para las comidas, para las tareas o estudiar, para actividades extraescolares y para dormir.

 - Se paciente con tu hijo y promueve así una relación amena con él respecto a sus estudios y tareas.

 ¡Esperamos que estos consejos te sean de gran ayuda!